miércoles, 9 de septiembre de 2026

¿Matarlos a todos?

Noticias recientes de Colombia indican que retrocedimos en el tiempo, regresamos a las épocas donde la muerte se celebra, donde los muertos son un trofeo, donde los poderosos sienten que pueden pasar por encima de las personas, de la vida, de los principios, valores y normas fundamentales. Y ahora parece que es peor, porque se invoca el nombre de Dios y el nombre de Jesús Cristo Rey, para legitimar las atrocidades. Es algo macabro y al mismo tiempo es una farsa de manipulación mediática y política, tal como se titula una columna de Daniel Coronel (copia aquí en PDF).

Entonces recordé un libro de hace varios años, en los tiempos del plebiscito por la paz y quiero transcribir aquí las primeras páginas y dejar la fotografía de esas páginas:

Del libro ¿Cómo mejorar a Colombia? - 25 ideas para reparar el futuro, editado por el profesor Mauricio García Villegas. Capítulo 7: Imaginación y Memoria - Juan Gabriel Vásquez

"En cierta ocasión, alguien me preguntó para qué servía escribir novelas sobre un pasado doloroso. ¿No sería mejor, como dicta la sabiduría popular, dejar el pasado quieto y seguir adelante? Empeñarse demasiado en recordar viejos conflictos, ¿no nos vuelve incapaces de superarlos? Recordé a David Rieff, un gran ensayista que ha vivido de primera mano varios escenarios de guerra civil y ha con- cluido en ensayos magníficos que las violencias presentes son muchas veces producto de la terca memoria: recordar es revivir el rencor, y revivir el rencor es abonar el terreno para la venganza.

Ahora que Colombia se enfrenta al reto inverosímil de la reconciliación, me doy cuenta de que no pasa un día sin que me haga estas preguntas. ¿Qué es más conveniente, el olvido de mutuo acuerdo o el empeño memorioso? Y no pasa un día sin que llegue, por caminos diversos, a la misma conclusión: no hay, no puede haber reconciliación genuina, sin un esfuerzo común por saber -hasta donde pueda saberse- qué nos ha pasado en estos últimos cincuenta años. Eso, contar el cuento de este medio siglo, es lo que intenta mucha gente en estos momentos: los políticos de izquierda, los políticos de derecha, el Gobierno, la guerrilla, la Iglesia, los periodistas y los historiadores. Y así debe ser, por supuesto, porque una democracia de verdad, una democracia que funcione, es entre otras cosas un debate civil entre las distintas versiones de nuestro pasado común. En otras palabras, lo que hacemos en democracia puede verse desde dos ópticas. Por un lado, se trata de construir un espacio en el que varias versiones distintas de nuestro pasado sean válidas y puedan defenderse: aceptamos que la experiencia de la guerra contada por un campesino es distinta de la experiencia de la guerra contada por un habitante de las ciudades; aceptamos que una víctima de la guerrilla cuenta una historia de guerra radicalmente distinta de la que cuenta una víctima del paramilitarismo o de los crímenes de Estado. Por el otro, se trata de negociar una versión de nuestro pasado, una sola pero amplia y suficiente, una versión generosa y abarcadora con la que todos los ciudadanos podamos sentirnos identificados, en la cual todos los ciudadanos podamos reconocernos. Sin esa diversidad que es hija de la tolerancia, sin esa versión común de nuestro pasado -que nunca es perfecta, que siempre estamos negociando- no hay futuro posible. Ni reconciliación tampoco.

Y es aquí donde entran los novelistas. La novela tiene su propia versión de lo ocurrido, pero es una versión única y además insustituible porque no ocurre en el terreno de los hechos visibles, sino en el de los invisibles: la moralidad, las emociones, las memorias secretas e inconfesadas. Para comenzar a entender nuestra experiencia como país, me parece, imprescindibles los relatos que contamos desde la historia, el periodismo y las ciencias sociales; pero sin la ficción, sin las maquinarias de esas narraciones capaces de vernos por dentro, capaces no solo de contarnos lo que le ocurrió al otro sino de permitirnos imaginarlo y compadecerlo (compadecer, como se sabe, es sufrir con alguien), esa posible comprensión queda incompleta, como un mapa con una zona en blanco. Acerca de nuestros últimos cincuenta años de guerra, solo la novela puede contarnos lo que esas violencias le han hecho a nuestra frágil condición humana. Solo la novela puede mirarnos por dentro y contarnos lo que la guerra le ha hecho a eso que, a falta de mejor palabra, podemos llamar el alma. Y ninguna reconciliación es posible entre gente que no conoce los resquicios del dolor ajeno o que no tiene palabras para explorar y defenderse de los dolores propios. “La ficción”, me dijo una vez un gran novelista, "distribuye el sufrimiento". No hay reconciliación posible sin memoria. Y hay memorias que emergen en los relatos de la historia y del periodismo; pero hay otras que ni el periodismo ni la historia pueden contar: son las memorias de nuestra intimidad humana, que es lo que más se daña cuando se sufre la violencia.

Tampoco hay reconciliación posible sin imaginación. El escritor israelí Amos Oz, que ha conocido durante décadas ese conflicto sin salida que ocurre en su país, cuenta una anécdota que una vez le contó su amigo y colega Sammy Michael. Un día, en un taxi, Michael oyó al taxista decir que la única solución para el conflicto árabe-israelí sería que los israelíes exterminaran uno por uno a todos los árabes. "Cada uno de nosotros debería matar a algunos", dijo el taxista. En lugar de indignarse Michael optó por un método que no había intentado antes: el método de la imaginación. Le pidió al taxista que imaginara el momento en el que llega a matar a su primera víctima. Resulta que es una mujer. No importa: el taxista la mata. Luego resulta que al fondo del apartamento llora un bebé. "¿Mataría usted al recién nacido?", preguntó Michael. Aquí el taxista lo interrumpió. "¿Sabe?", le dijo. "Es usted un hombre muy cruel". 

Los fanáticos, dice Oz, son gente que no tiene imaginación. Cuando se les obliga a imaginar al otro, a ir un paso más allá en la imaginación de una vida ajena, se abre una grieta en el fanatismo. Eso, dice Oz y digo yo, es lo que hacen las novelas: nos obligan a imaginar con atención al otro, a percatarnos de la vida que carga consigo, de la cadena de hechos que lo han puesto donde está. En las ficciones corremos el riesgo de entender a los otros, y entendernos, creería uno, es el primer requisito para reconciliarnos. 

Entre esos dos polos, la imaginación y la memoria, se mueven las historias que nos contamos.

Ahora intentaré ahondar en esto..."

La consigna vuelve a ser la guerra, la muerte, asesinarlos a todos, "por la razón o por la fuerza", "a lo que dé"... ¡Qué falta de memoria e imaginación!

Ojalá el milagro de esta "patria" que están "refundando" no sea sobrevivir a tanta maldad en nombre de Dios. Recordemos la escritura:

"Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces" Mateo 7:15

Aquí dejo las fotografías de esas páginas de ese libro:






jueves, 16 de julio de 2026

¿Obediencia política?

Me preguntaba ¿por qué  obedecen las personas, incluso cuando el poder es ilegítimo, injusto, arbitrario, mediocre...? Busqué y leí varios documentos, hasta encontrar un capítulo de libro y artículo en revista, titulado La obediencia política en El Príncipe de Maquiavelo, dejo al final la referencia. Lo leí, lo compartí con algunos compañeros y generé una infografía usando inteligencia artificial.



Mi apreciación personal es que la gente se acostumbra. Inicialmente obedecen por afinidad ideológica, otros lo hacen por conveniencia, necesidad o miedo, obligados y el tiempo se encarga de establecer el hábito. El texto que encontré inicia diciendo: "En política, sin obediencia no hay poder". Entonces recordé las palabras que atribuyen a Simón Rodriguez, maestro y mentor de Simón Bolívar: "Enseñen a sus estudiantes a ser preguntones, para que, pidiendo el por qué de lo que se les ordena, obedezcan a la razón, no a la autoridad como los limitados, ni a la costumbre como los estúpidos".

Maquiavelo sigue vigente, pero esa obediencia maquiavélica jamás puede ser ese el camino. Justo recordé una publicación en LinkedIn que copio a continuación:



"La explicación más habitual entre los comités de dirección ante la salida prematura de los perfiles júnior es argumentar que la juventud actual carece de resiliencia, paciencia o lealtad hacia los proyectos.
Sin embargo, el verdadero problema no es la fragilidad; es la tolerancia a la disfunción corporativa. A los 6 meses, los jóvenes denuncian lo que muchos séniors llevan años tragando.
Mientras el profesional sénior a menudo normaliza la microgestión, el presencialismo o las falsas urgencias por sus cargas financieras, el talento joven aterriza libre de esos peajes. Para ellos, la salud mental y el respeto no son negociables. Al detectar la incoherencia entre lo prometido y la realidad, simplemente se marchan."
La juventud no viene a romper las reglas; viene a actuar como un espejo de lo que la estructura tolera en silencio. Un liderazgo con altura de miras no intenta adoctrinar en el conformismo; utiliza la rotación como una alarma para auditar su estilo de dirección y corregir los vicios que descapitalizan la empresa".
Sigamos siendo eternamente jóvenes, eternamente niños, cuestionando siempre, preguntando siempre el por qué de las cosas, desobedeciendo para liderar una verdadera transformación...

Referencias:

Libro "Individuo y política en El Príncipe de Maquiavelo: naturalezas, formas y sujetos del poder", de Antonio Hermosa Andújar, editado por el Instituto de Estudios Constitucionales de Querétaro, México, 2017. Capítulo III III. La obediencia política en El Príncipe de Maquiavelo

Artículo en Revista: Hermosa Andújar, A. (2023). DOS (NUEVOS) ENSAYOS SOBRE EL PRÍNCIPE DE MAQUIAVELO . Fragmentos De Filosofía, (12), 2014.

jueves, 18 de junio de 2026

Poema Sí de Rudyard Kipling

 𝐒𝐢

(Rudyard Kipling)


Si puedes mantener la cabeza en su sitio cuando todos a tu alrededor

la pierden y te culpan a ti.

Si puedes seguir creyendo en ti mismo cuando todos dudan de ti,

pero también toleras que tengan dudas.


Si puedes esperar y no cansarte de la espera;

o si, siendo engañado, no respondes con engaños,

o si, siendo odiado, no incurres en el odio.

Y aun así no te las das de bueno ni de sabio.


Si puedes soñar sin que los sueños te dominen;

Si puedes pensar y no hacer de tus pensamientos tu único objetivo;

Si puedes encontrarte con el Triunfo y el Desastre,

y tratar a esos dos impostores de la misma manera.


Si puedes soportar oír la verdad que has dicho,

tergiversada por villanos para engañar a los necios.

O ver cómo se destruye todo aquello por lo que has dado la vida,

y remangarte para reconstruirlo con herramientas desgastadas.


Si puedes apilar todas tus ganancias

y arriesgarlas a una sola jugada;

y perder, y empezar de nuevo desde el principio

y nunca decir ni una palabra sobre tu pérdida.


Si puedes forzar tu corazón, y tus nervios y tendones,

a cumplir con tus objetivos mucho después de que estén agotados,

y así resistir cuando ya no te queda nada

salvo la Voluntad, que les dice: "¡Resistid!".


Si puedes hablar a las masas y conservar tu virtud.

O caminar junto a reyes, sin menospreciar por ello a la gente común.

Si ni amigos ni enemigos pueden herirte.

Si todos pueden contar contigo, pero ninguno en exceso.


Si puedes llenar el implacable minuto,

con sesenta segundos de diligente labor

Tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,

y —lo que es más—: ¡serás un Hombre, hijo mío!


https://es.wikipedia.org/wiki/Si..._(Kipling)


jueves, 4 de junio de 2026

Casandro y Longanizo

Casandro era el apodó para Francisco de Paula Santander y Longanizo era el de Simón Bolívar, eso aprendí leyendo el libro El General en su Laberinto y después indagando un poquito sobre el tema. Encontré, por ejemplo, una pequeña nota del Banco de la República, de la cual tome la siguiente imagen y que lleva a un libro titulado "Santander. Historia de sus desavenencias con el Libertador".

Y encontré un artículo muy interesante, titulado "Bolívar y Santander: un contrapunto histórico y personal" que imprimí para leer en detalle y que comparto aquí en PDF, su lectura es muy recomendada para comprender las tensiones políticas del país desde su origen histórico. Quiero transcribir un fragmento a continuación:

"...En este sentido, puede señalarse que Bolívar ha sido citado, elogiado y aún mitificado, desde diversos lugares políticos que van de la extrema izquierda a la extrema derecha. De modo correlativo, también ha sido objeto de implacables descalificaciones y diatribas, en diversos momentos de nuestra historia. (Carlos Marx en Europa y José Rafael Sañudo en Colombia, son expresivos de autores que manifestaron una visceral antipatía contra el Libertador). Pero ha sido Santander, más que el mismo Bolívar quien, en diversos períodos de nuestro transcurrir histórico, ha tenido “mala prensa”. En varios textos de historiadores hispanoamericanos el militar y político colombiano aparece, al lado de José Antonio Paéz en Venezuela, y Juan José Flores en Ecuador, como uno de los tres generales de la independencia que, por su ambición de poder y sus intereses nacionalistas,   contribuyeron a destruir el sueño bolivariano de la Grancolombia. Igualmente, se ha confundido el legalismo de Santander con el leguleyismo y con el formalismo jurídico, vicios en los que pudo incurrir en ocasiones. Pero si el legado de Simón Bolívar amerita siempre un reexamen que dé cuenta también de las contradictorias apropiaciones de su legado histórico, el pensamiento político y muchos actos de Francisco de Paula Santander aún tienen mucho que decirnos en nuestro incierto presente..."

El libro lo tuve en mis manos a los 10 años, un primo lo tenía, nuevo, original, pasta dura y lo pasaba leyéndolo... Hace un par de años, pasando por el popular Parque Colón de Cúcuta, vi el libro en una venta callejera de libros usados, el vendedor me pidió $5000, una ganga, lo compré...

Quiero transcribir algunos fragmentos de ese libro, a propósito de la política colombiana por estos tiempos:

"...Cada colombiano es un país enemigo..."

"...Todas las ideas que se les ocurren a los colombianos son para dividir... Ni siquiera la contestes... Que esperen a que yo tenga tres cargas de tierra encima para que hagan lo que se les dé la gana..."

"...Siempre será así, dijo, mientras los subalternos sigan mintiéndonos para complacernos..."

"... A partir de entonces, aquella había de ser su idea fija: empezar otra vez desde el principio, sabiendo que el elemigo estaba dentro y no fuera de la propia casa. Las oligarquías de cada país, que en la Nueva Granada estaban representadas por los santanderistas, y por el mismo Santander, habían declarado la guerra a muerte contra la idea de la integridad, porque era contraria a los privilegios locales de las grandes familias. Es es la causa real y única de esta guerra de dispersión que nos está matando, dijo el general. Y lo más triste es que se creen cambiando el mundo cuando lo que están es perpetuando el pensamiento más atrasado de España..."

Hoy las cosas siguen igual que hace siglos, una puja entre dos extremos. Cambian los protagonistas, antagonistas y actores de reparto, pero la política sigue siendo casi igual...

Si todo cambia y nada cambia, algo de bueno, justo, admirable y repetible debe tener Simón Bolívar y todo aquel que insiste en sus ideales, por encima del manipulado santanderismo al que nos condenan. Si debo decidir entre uno y otro, prefiero a Bolívar, como lo dice William Ospina al inicio de su libro En busca de Bolívar:

"...Bastó que muriera para que todos los odios se convirtieran en veneración, todas las calumnias en plegarias, todos sus hechos en leyenda. Muerto, ya no era un hombre sino un símbolo. La América Latina se apresuró a convertir en mármol aquella carne demasiado ardiente, y desde entonces no hubo plaza que no estuviera centrada por su imagen, civil y pensativa, o por su efigie ecuestre, alta sobre los Andes. Por fin en el mármol se resolvía lo que en la carne pareció siempre a punto de ocurrir: que el hombre y el caballo se fundieran en una sola cosa. Aquella existencia, breve como un meteoro, había iluminado el cielo de su tierra y lo había llenado no sólo de sobresaltos sino de sueños prodigiosos..."

 


PazTICficando, si queremos lograr la paz en Colombia, más allá del reduccionismo a una pelea entre casandros y longanizos, se requiere aceptar la importancia de escuchar todas las voces, de considerar todas las propuestas, de no excluir y sobre todo, la importancia de respetar los derechos y deberes fundamentales, en lugar de la manipulación jurídica de los aboganster en alianzas mafiosas con políticos a quienes no les interesa el país... Y eso aplica y comienza desde nuestros pequeñitos espacios de influencia, en todos los ámbitos, contextos y niveles...

lunes, 1 de junio de 2026

Elecciones 2026 y un mensaje de Francisco de Roux

Transcribo un texto del sacerdote Francisco  de Roux, de cara a la segunda vuelta presidencial en Colombia. El título del texto es "Mensaje de un Apóstol de la Paz", versión original y copia de respaldo en los siguientes link:



Iván, no soy quién para darte consejos, pero va esta palabra amiga.

Felicitaciones. Has hecho muy buena campaña. Has mantenido la esperanza. Has entregado la vida.

Es el momento de aceptar la verdad de la realidad. Está bien que hagan el recuento de los votos,

pero ese no es el punto, la verdad que entregan las urnas es el grado de postración moral y de oscuridad en gran parte de nuestra sociedad, independiente de cuáles sean las manipulaciones o los miedos que causan esta situación.

Y hay que avanzar desde esa verdad. Tú tienes razón cuando hablas de una revolución moral, de un cambio de conciencia. El momento tuyo es ahora, para convertir la verdad del resultado en una llamada a retomar con entusiasmo lo que tú encarnas: La pasión audaz y la esperanza, con el desafío y la generosidad, y la perseverancia en medio de las dificultades como lo has hecho; y en este momento crucial, esa misma pasión ética se desinfla si usas su valor para atacar al contrincante por su bajeza moral de mafioso y corrupto que bien conocemos.

No dejes que tu pasión se vaya hacia allá, porque no vas a cambiar al corrupto, ni vas a mover la conciencia oscura de quienes lo siguen, al contrario, los vas a empecinar en el mal.

Tu integridad moral, tu entusiasmo por la causa, tu llamada a la Esperanza, tu discurso transparente ético positivo valiente, es lo necesario ahora.

Tú lo tienes. No rebajes tu grandeza moral haciendo campaña CONTRA el abismo moral, dedica estas tres semanas a entregar a todas y todos lo más grande de ti mismo.


La tensión política en Colombia es muy similar a los tiempos del plebiscito por la paz, en el que la otra mitad de Colombia decidió decir que NO. Pese a eso, se logró el Acuerdo de Paz y hoy Colombia es un mejor país. Ojalá esa otra mitad del país piense y decida mejor y no nos regrese al pasado y nos hunda en un abismo...

jueves, 21 de mayo de 2026

Magnífica Humanitas - Inteligencia Artificial, Valores Humanos y Religión

El pasado 15 de mayo el Papa León XIV publicó su primera encíclica, titulada Magnífica Humanitas: sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial, principalmente centrada en el valor del ser humano frente a las tendencias tecnológicas y en particular la inteligencia artificial IA. La conclusión de la encíclica inicia con el siguiente fragmento:

229. «Que cada cual se fije bien de qué manera construye» (1 Co 3,10): son palabras de san Pablo, que exhorta a los cristianos de Corinto a custodiar la unidad. Amadísimos hermanos y hermanas, nos hemos interrogado sobre el mundo que estamos construyendo, preguntándonos qué significa custodiar a la persona humana en el tiempo de la IA.

¿Nos fijamos en las consecuencias que tienen nuestras acciones para los demás? ¿Se fijan los poderosos en las consecuencias de sus decisiones y acciones? ¿Nos fijamos (se fijan) en lo que estaba antes, los fundamentos, la arquitectura (siguiendo la cita de Corintios)? Es muy probable que no, cada quien vive en la burbuja de sí mismo y ahí está el riesgo actual frente a la IA.

El capítulo 3 se centra totalmente en la IA, pero más que el artefacto revisa las acciones humanas en torno a ese artefacto y más específicamente revisa lo relacionado con el poder:

93. Este paradigma se ha extendido rápidamente en los últimos años, también como efecto de la difusión de la IA, las ciencias cognitivas, la nanotecnología, la robótica y la biotecnología. En sí mismas, dichas innovaciones pueden ser una gran ayuda para el desarrollo humano integral y el cuidado de la Casa común. Pero, precisamente por su poder, pueden actuar como un acelerador del paradigma tecnocrático y, por ello, necesitan un nuevo marco espiritual, ético y político. Más poderoso no significa necesariamente mejor. En este sentido, siguen siendo actuales las palabras de Romano Guardini: «El hombre moderno no está preparado para utilizar el poder con acierto».

Entonces, como ya lo han dicho muchas personas, la cuestión de la inteligencia artificial es política y por esa razón requiere transparencia, comunicación, colaboración, el concurso de todas las personas en cada contexto, en lugar de la supremacía de unos pocos. Como dice más adelante en el mismo capítulo:

103. Confiar, en la práctica, a un algoritmo el poder de seleccionar quién es digno y quién no, sin que nadie asuma el peso de la decisión, significa encomendarle la tarea de redefinir los límites de las posibilidades humanas. Lo que disminuye, en este proceso, no es sólo la empatía hacia el excluido, que puede ser imitada artificialmente, sino la responsabilidad política, porque el descarte de los débiles queda revestido de una neutralidad y una objetividad ante las cuales es imposible protestar. Y, de ese modo, la injusticia se realiza silenciosamente y la compasión, la misericordia y el perdón, no como simple apariencia, sino como gestos políticos, desaparecen del horizonte.

¿Qué hacer entonces? La misma encíclica nos ofrece respuestas:

105. Para que la IA respete la dignidad humana y sirva realmente al bien común, es esencial que las responsabilidades estén claras en todas las etapas: desde quienes diseñan y programan los sistemas hasta quienes los utilizan y quienes resuelven confiarles las decisiones concretas. En muchos casos, sin embargo, los procesos internos que conducen a un resultado pueden ser poco transparentes, y eso hace más difícil atribuir responsabilidades y corregir los errores. Es aquí donde se vuelve decisivo lo que llamamos “responsabilidad” (accountability): la posibilidad de identificar quién debe “rendir cuentas” de las decisiones, motivarlas, controlarlas y, cuando es necesario, cuestionarlas y remediar los daños que derivan de ellas.

106. Pedir prudencia, controles rigurosos y, en ocasiones, también una ralentización en la adopción de la IA no significa estar en contra del progreso, sino ejercitar un cuidado responsable hacia la familia humana. Esta exigencia es aún más urgente porque existe a menudo un desequilibrio entre la velocidad del desarrollo tecnológico y el ritmo al que maduran la conciencia, las normas, los controles y las instituciones capaces de gobernar sus efectos. No basta invocar genéricamente la ética; se necesitan marcos jurídicos adecuados, vigilancia independiente, educación de los usuarios, una política que no renuncie a su tarea. De otro modo, el cambio será gobernado sólo por lógicas tecnocráticas y presentado como necesario e imprescindible, terminando por imponer reglas dictadas por quienes poseen datos, infraestructuras y capacidad de cálculo.

Conviene comenzar por leer toda la encíclica, que debería considerarse por las personas en posición de poder y también debería ser una lectura en las clases universitarias. Hay mucha sabiduría en este documento, como el penúltimo párrafo de ese tercer capítulo:

129. El humanismo cristiano no rechaza la ciencia ni la técnica, sino que las asume con gratitud y realismo, y las sitúa “con los pies en la tierra” dentro de una vocación más alta. La inteligencia creativa del ser humano es un don que puede aliviar sufrimientos y abrir nuevas posibilidades, pero debe permanecer ordenada al bien común, a la justicia, al cuidado de los frágiles y de la creación. En este sentido, la verdadera alternativa no está entre el entusiasmo y el miedo, sino entre dos modos de construir: un progreso que sirve a la persona y a los pueblos, o un progreso que los doblega a lógicas de poder. Al final, la pregunta decisiva sigue siendo la indicada por san Juan Pablo II: la IA, ¿«hace la vida del hombre sobre la tierra, en todos sus aspectos, “más humana”?; ¿la hace más “digna del hombre”?». [138] Si la respuesta es “sí”, entonces podemos reconocer en ella una posibilidad buena para usar con responsabilidad, en un camino de reconstrucción compartida y paciente, según el modelo del renacimiento de Jerusalén narrado en el libro de Nehemías. Si, en cambio, el poder crece mientras el corazón se marchita y los vínculos se rompen, entonces estamos frente a una nueva versión de Babel: una construcción grandiosa, pero inhumana.

Dejo por aquí una copia en PDF del documento y ojalá existan espacios de diálogo y construcción colectiva al respecto...

viernes, 24 de abril de 2026

Cultivar la Verdad en las Aulas: Cartilla y Guía Pedagógica

Me encontré en X (antes Twitter) una referencia a dos importantes libros o documentos titulados Cultivar la Verdad: una cartilla para jóvenes y una guía para profesores.


Transcribo el texto del tuit con los link a los documentos:

"Cultivar la verdad: materiales pedagógicos de acceso abierto sobre historia reciente de Colombia.

Descarga la adaptación del Informe Final de la Comisión de la Verdad para estudiantes y docentes de las escuelas del país (cartilla + guía docente), creada y editada por la Universidad Nacional de Colombia @fche_unal y el Ministerio de Educación @Mineducacion

👧📙Cultivar la Verdad. Guía para jóvenes que buscan escuchar, comprender y actuar para sembrar un país donde germine La Paz

https://cienciashumanasyeconomicas.medellin.unal.edu.co/Boletin-2025/cartilla-cultivar-la-verdad-3.pdf

Esta cartilla invita a reflexionar sobre la historia reciente de Colombia, marcada por el conflicto armado, promoviendo la comprensión del pasado como base para la construcción del presente.

Reconocer los hechos históricos, entender sus causas y abrir caminos hacia la convivencia permite buscar formas de resolución de conflictos que respeten la vida de las personas y las comunidades.

👩‍🌾📗Cultivar la Verdad. Guía para docentes y mediadores.

https://cienciashumanasyeconomicas.medellin.unal.edu.co/Boletin-2025/guia-cultivar-la-verdad-4.pdf

Esta guía complementa la cartilla Cultivar la Verdad, una propuesta pedagógica inspirada en el legado de la Comisión de la Verdad.

Su propósito es orientar a docentes y mediadores en el uso del material con niñas, niños, adolescentes y jóvenes, facilitando espacios de conversación, reflexión y acción en torno al derecho a la verdad como base para una convivencia que no repita la historia de violencia en Colombia."

PazTICficando, la tecnología nos permite hacer llegar las voces de todas las personas a todas partes y a todas las demás personas. Y nos permite conservar a través del tiempo tantas iniciativas maravillosas como estas. La paz debe seguir siendo el sueño, el propósito y el compromiso.