Casandro era el apodó para Francisco de Paula Santander y Longanizo era el de Simón Bolívar, eso aprendí leyendo el libro El General en su Laberinto y después indagando un poquito sobre el tema. Encontré, por ejemplo, una pequeña nota del Banco de la República, de la cual tome la siguiente imagen y que lleva a un libro titulado "Santander. Historia de sus desavenencias con el Libertador".
Y encontré un artículo muy interesante, titulado "Bolívar y Santander: un contrapunto histórico y personal" que imprimí para leer en detalle y que comparto aquí en PDF, su lectura es muy recomendada para comprender las tensiones políticas del país desde su origen histórico. Quiero transcribir un fragmento a continuación:
"...En este sentido, puede señalarse que Bolívar ha sido citado, elogiado y aún mitificado, desde diversos lugares políticos que van de la extrema izquierda a la extrema derecha. De modo correlativo, también ha sido objeto de implacables descalificaciones y diatribas, en diversos momentos de nuestra historia. (Carlos Marx en Europa y José Rafael Sañudo en Colombia, son expresivos de autores que manifestaron una visceral antipatía contra el Libertador). Pero ha sido Santander, más que el mismo Bolívar quien, en diversos períodos de nuestro transcurrir histórico, ha tenido “mala prensa”. En varios textos de historiadores hispanoamericanos el militar y político colombiano aparece, al lado de José Antonio Paéz en Venezuela, y Juan José Flores en Ecuador, como uno de los tres generales de la independencia que, por su ambición de poder y sus intereses nacionalistas, contribuyeron a destruir el sueño bolivariano de la Grancolombia. Igualmente, se ha confundido el legalismo de Santander con el leguleyismo y con el formalismo jurídico, vicios en los que pudo incurrir en ocasiones. Pero si el legado de Simón Bolívar amerita siempre un reexamen que dé cuenta también de las contradictorias apropiaciones de su legado histórico, el pensamiento político y muchos actos de Francisco de Paula Santander aún tienen mucho que decirnos en nuestro incierto presente..."
El libro lo tuve en mis manos a los 10 años, un primo lo tenía, nuevo, original, pasta dura y lo pasaba leyéndolo... Hace un par de años, pasando por el popular Parque Colón de Cúcuta, vi el libro en una venta callejera de libros usados, el vendedor me pidió $5000, una ganga, lo compré...
Quiero transcribir algunos fragmentos de ese libro, a propósito de la política colombiana por estos tiempos:
"...Cada colombiano es un país enemigo..."
"...Todas las ideas que se les ocurren a los colombianos son para dividir... Ni siquiera la contestes... Que esperen a que yo tenga tres cargas de tierra encima para que hagan lo que se les dé la gana..."
"...Siempre será así, dijo, mientras los subalternos sigan mintiéndonos para complacernos..."
"... A partir de entonces, aquella había de ser su idea fija: empezar otra vez desde el principio, sabiendo que el elemigo estaba dentro y no fuera de la propia casa. Las oligarquías de cada país, que en la Nueva Granada estaban representadas por los santanderistas, y por el mismo Santander, habían declarado la guerra a muerte contra la idea de la integridad, porque era contraria a los privilegios locales de las grandes familias. Es es la causa real y única de esta guerra de dispersión que nos está matando, dijo el general. Y lo más triste es que se creen cambiando el mundo cuando lo que están es perpetuando el pensamiento más atrasado de España..."
Hoy las cosas siguen igual que hace siglos, una puja entre dos extremos. Cambian los protagonistas, antagonistas y actores de reparto, pero la política sigue siendo casi igual...
Si todo cambia y nada cambia, algo de bueno, justo, admirable y repetible debe tener Simón Bolívar y todo aquel que insiste en sus ideales, por encima del manipulado santanderismo al que nos condenan. Si debo decidir entre uno y otro, prefiero a Bolívar, como lo dice William Ospina al inicio de su libro En busca de Bolívar:
"...Bastó que muriera para que todos los odios se convirtieran en veneración, todas las calumnias en plegarias, todos sus hechos en leyenda. Muerto, ya no era un hombre sino un símbolo. La América Latina se apresuró a convertir en mármol aquella carne demasiado ardiente, y desde entonces no hubo plaza que no estuviera centrada por su imagen, civil y pensativa, o por su efigie ecuestre, alta sobre los Andes. Por fin en el mármol se resolvía lo que en la carne pareció siempre a punto de ocurrir: que el hombre y el caballo se fundieran en una sola cosa. Aquella existencia, breve como un meteoro, había iluminado el cielo de su tierra y lo había llenado no sólo de sobresaltos sino de sueños prodigiosos..."
PazTICficando, si queremos lograr la paz en Colombia, más allá del reduccionismo a una pelea entre casandros y longanizos, se requiere aceptar la importancia de escuchar todas las voces, de considerar todas las propuestas, de no excluir y sobre todo, la importancia de respetar los derechos y deberes fundamentales, en lugar de la manipulación jurídica de los aboganster en alianzas mafiosas con políticos a quienes no les interesa el país... Y eso aplica y comienza desde nuestros pequeñitos espacios de influencia, en todos los ámbitos, contextos y niveles...



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