jueves, 25 de noviembre de 2021

Cinco años de la paz

https://twitter.com/TimoComunes/status/14636237 en 86603888642?s=20

Ayer se conmemoraron cinco (5) años de la paz en Colombia. En  Twitter vi esta foto y escribí estas coplas...


https://twitter.com/TimoComunes/status/1463623786603888642?s=20 

Yo si prefiero la paz,
pues la guerra ¡qué pereza!
lo dijo el exguerrillero
bebiéndose una cerveza.

Sonríe el expresidente
la guera no nos trasnocha,
mejor departir tranquilos
con esta Cerveza Trocha

Traiga una Cerveza Roja,
si hay más marcas, traiga más
en lugar de darnos bala
brindemos hoy por la paz.

Si hay escasez de cerveza
haga un pedido de Roja
a La Trocha, a la que quiera,
hay variedad pa' que escoja.

Político, guerrillero
que esta sea otra Navidad
trabajando con empeño
por un cambio de verdad.

Ojalá llegue el momento
en que Uribe, que es más guapo,
tenga esta foto con Santos
bebiendo así sea guarapo.

La paz implica verdad,
perdón dar y recibir,
las víctimas reparar
y nunca más repetir.

Y guardar en la memoria
para la posteridad,
que en cien años todos sepan
lo que pasó de verdad.

Dijo Francisco de Roux
que de paz ya no se hablaba
porque la paz no da votos
y ha sido estigmatizada.

Yo por Francisco de Roux
doy mi voto de verdad
que la paz sea el  compromiso
de todos en Navidad.

Para algunos esta foto
ha causado indignación
a mi me ha dado alegría
ver esta celebración.

Que Santos, expresidente,
y Londoño, exguerrillero,
hablen y beban cerveza
para mi es un buen agüero.

 

://twitter.com/TimoComunes/status/1463623786603888642?s=20

https://twitter.sdsom/TimoComunes/status/1463623786603888642?s=20

viernes, 20 de agosto de 2021

Una tesis para recordar y combatir los sesgos

 Alexandra Isabel García Marrugo escribió una tesis titulada The Texture of Ideology: Demonstrating Bias in the Representation of the Internal Conflict in the Colombian Press y escribió en su blog un pequeño resumen.


La tesis muestra cómo en Colombia los medios de comunicación y el mismo gobierno nacional manipulan la información y el lenguaje, generando un sesgo ideológico con respecto a los actores del conflicto armado. Y en la práctica es fácil ver que esa estrategia de manipulación aplica en todos los ámbitos, en especial durante elecciones. Los ejemplos abundan:

Primero, lo que sucedió en el plebiscito por la paz, donde ilógicamente la mitad del país votó en contra de la paz, bajo el engaño de que el país se volvería socialista y sufriría lo mismo que Venezuela y que se impondría una ideología de género que volvería homosexuales a todos los niños y niñas, entre muchas otras mentiras, propagadas por redes sociales y cadenas de WhatsApp.

Segundo, la consulta anticorrupción, donde no se logró el umbral para poner en cintura a los corruptos, por la mera desconfianza, la imagen de Claudia López y estrategias de manipulación similares a las usadas en el plebiscito.

Y tercero, las últimas elecciones presidenciales, ganadas por un inexperto aprendiz, que durante tres años ha trabajado para hacer trizas la paz, es la inspiración de memes y burlas y no se cansa de dejarnos escándalos de corrupción e ineptitud.

La mencionada tesis se centra en los sesgos sobre la cruel violencia que no se acaba, esa guerra contra el pueblo inocente, que solo favorece a políticos tradicionales y eternos. Pero aplica a muchos otros ámbitos. La recordé y la dejo aquí referenciada, a la mano, para recordarla y encontrarla más fácilmente, pues pronto será necesaria.

PazTICficando, la verdad, la transparencia y la información veraz son claves para lograr la paz en Colombia. Cualquiera esperaría que las TIC ayuden mucho en ese aspecto, pero hay tanta malicia en este país y en el mundo, que Internet se ha convertido en una gran fuente de engaños y manipulaciones. Por lo tanto, para defender la paz con TIC, debemos armarnos de buenos argumentos y fuentes confiables y objetivas, como esta tesis.

Hay rios de sangre, en la calle, en la calle...

Este año 2021 todos esperaban que fuese un poco mejor que el 2020, después de la pandemia y tantas muertes y sufrimiento y el fracaso del gobierno. Pero no fue así, el fracaso del gobierno llevó a las protestas del pueblo y la respuesta del gobierno fue violencia e impunidad contra el pueblo y la contra respuesta del pueblo fue arte... Aquí un ejemplo:

 

Fuente https://twitter.com/SaraTufanoZ/status/1400632066413412355?s=19

Hay rios de sangre, 
en la calle, en la calle.

Gritos desesperados
de una madre, de una madre.

No se cómo ese llanto los deja dormir
con las manos llenas de sangre se van a dormir. 

Si aquí la gente para
el Estado dispara
fue la orden del "Para"

¡No me diga que me quede quieta
esto es lucha!
¡Violenta se pone el hambre
cuando es mucha!

Fuente https://twitter.com/SaraTufanoZ/status/1400632066413412355?s=19

 

Hablar: Un intento de poema

Hablar

Tan sencillo que es hablar:
decirse y escucharse,
tocarse el alma con palabras.

Preguntar, proponer, ofrecer y exigir,
sin eufemismos ni secretos.

Por lo menos eso, 
dejar salir las verdades,
estimular y herir el ego juntos.

Lo difícil es comprender,
aceptar y cambiar.

Milton Jesús Vera Contreras - Cúcuta, 29 de mayo de 2021, publicado en Facebook

 

Dos libros viejos para pazTICficar

En muchos de los textos que tratan los problemas de la violencia y la corrupción en Colombia, aparecen como protagonistas la memoria, el olvido, la historia y, en consecuencia, la educación y la literatura.

No aprendemos u olvidamos o borramos la historia, por lo cual repetimos ciclos viciosos que resuelven pequeñas cosas y logran pequeñas mejoras, pero las causas centrales siguen ahí y por lo tanto los problemas se hacen eternos.

Entonces, debemos regresar siempre a los viejos libros que amaron la vida, parafraseando la canción. Aunque realmente buscamos esos viejos libros para amar la vida.

PazTICficando, conviene dejar por aquí las referencias a esos libros viejos que nos pueden ayudar para volver a amar la vida, como dice el músico Cesar López, hasta que amemos la vida:

Un primer libro lo publicó un amigo en Facebook: La violencia en Colombia, de Monseñor Germán Guzmán, Orlando Fals Borda y Eduardo Umaña Luna, editado por la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional en 1962. Aquí la portada de la versión que se encuentra en WebArchive y un fragmento de los capítulos finales.


 

Un segundo libro apareció indagando por la palabra gamín, debido al comentario violento sobre Lucas Villa, un estudiante de la Universidad Tecnológica de Pereira, vilmente e impunemente asesinado durante las protestas contra el gobierno de Duque.

El libro se titula Aspectos Históricos y Lingüisticos del Gamín Bogotano de Carmen Ortega Hicaurte. En ese  libro menciona desde cuándo se empezó a usar la palabra gamín en Colombia, para referirse a quienes sufren en las calles el desastre de país que nuestros políticos no han podido resolver:

"El primero que utilizó el galicismo gamín para designar los mnos de la calle, fue el General Urdaneta en una pequeña nota publicada en e! Pape! Periódico Ilustrado. Año IV, número 77, octubre 15 de 1884"

El libro tiene al final poemas inspirados en los gamines, con uno de los cuales cierro esta entrada, junto a una imagen de Lucas.


https://www.boyacaradio.com/imagenes/fotos_noticias/1620348815231-Lucas-Villa-colombia.001.jpeg


miércoles, 5 de mayo de 2021

Las palabras son puentes que nos separan

En la escuela nos enseñaron que las letras se juntan para formar combinaciones y que estas se juntan para formar palabras, luego oraciones, párrafos, páginas, libros y bibliotecas. También nos enseñaron que cada palabra tiene varios significados o acepciones y una historia de muchos años. Y por eso nos enseñaron a usar el diccionario y a valorar las palabras. Desde entonces, muchos comprendimos que las palabras nos ayudan a conocer y comprender a las personas y a que las demás personas nos conozcan y comprendan. Pues cada persona tiene su propia percepción de lo que está pasando, su experiencia y memoria histórica, su perspectiva o anhelo del futuro y su escuela de pensamiento. Y esas percepciones individuales, esas diferencias, se expresan en palabras que pueden tener vaguedad, contradicción o ambigüedad, lo cual puede generar desacuerdos, conflictos y polarización. Como se titula un libro del poeta Samuel Vásquez:

«Las palabras son puentes que nos separan»

Pienso que la coyuntura actual del país se puede explicar con esa metáfora de las palabras y los puentes: Algunas personas prefieren hablar, escuchar y ser escuchadas. Otras se inclinan más por escribir, leer y ser leídos. Y hay quienes intentan ambas cosas o buscan el dibujo, la música o la danza, el arte como palabra. Y siempre son necesarios y bienvenidos los que callan, los que hablan con el silencio, esa palabra que «esconde la palabra que nombra», dice el mismo libro de poemas. Ese silencio contrasta con los gritos y arengas de quienes salen a protestar y que luego los asesinan, desaparecen y los bautizan y sepultan como vándalos.  Siguiendo al poeta:

«La palabra se recluta en el pensamiento, pero se amotina en el sentimiento»

Así mismo, algunas personas interpretan que la palabra “rechazo”, al referirse a los abusos de la fuerza pública, es un sinónimo de la palabra “apoyo” a los violentos y a los delincuentes. También ocurre que la “confianza”, en las propuestas del nuevo Ministro de Hacienda, quien fue por muchos años profesor y Rector de una Universidad, la homologan con la “complicidad” a la corrupción que caracteriza la gestión pública de nuestro país y que un Exministro bautizó equivocadamente como “mermelada”. Eso es «lenguaje sin lógica», dicen los profesores de matemáticas. Y dice el poeta:

«Que la afirmación se afirme es necesario.
Que la negación se niegue, es su destrucción.
Pero que la duda se dude es condición vital de la duda»

Y esas afirmaciones, negaciones y dudas del poema nos conducen de las palabras a las preguntas y entonces la situación se complica. Para el profesor y sus estudiantes la pregunta y la respuesta son una cinta de Moebius y eso se replica en la sociedad, entre el pueblo y sus políticos. Preguntaba un profesor en Twitter (@luiscrh): “¿Qué les hacen a los adolescentes en el colegio que en la clases universitarias nadie habla?”. Y mucho antes un expresidente ya había dado su respuesta: "Es que los profesores a lo único que les enseñan es a gritar y a insultar y no les enseñan a debatir, les retuercen el cerebro". Por fortuna el poeta también nos salva en eso de las preguntas:

«Preguntar demanda fuerza y suavidad
porque es una exigencia y un ruego

Preguntar es tocar: la voz
una mano ciega que tañe el universo

La pregunta, inquisición de seda,
nos hace amos y siervos a la vez

El poema es la respuesta que pregunta
Miramos a un hombre y vemos a una pregunta

El hombre es arcilla repleta de preguntas
y  con cada pregunta desafía al silencio

La pregunta, confesión y deseo,
no descansa ni en el diván de la respuesta

La respuesta tiene complejo de superioridad»

A lo mejor esta situación del país la podemos resolver con poesía. Hay muchos que ya han dicho esto. Y tendré que aclarar. No me refiero a escribir y leer poesía sino a lo que eso implica como ejercicio de vida y de sociedad. De nuevo el poeta me ayuda a decirlo:

«El hombre es tiempo hecho palabra
El tiempo aniquila al tiempo
El hombre al hombre
La palabra a la palabra
Sin palabra no hay hombre
Sin hombre no hay tiempo»

Pero hay quienes prefieren la prosa. Así que, pensando en ellos, podríamos comenzar a leer y a discutir sobre la colección de libros Futuro en Tránsito, de la Comisión de la Verdad. Uno de ellos es el libro de Comunicación, que me gustó mucho y relaciono con estos poemas que acabo de compartirles, poemas de otras décadas difíciles que hoy vuelven a ser necesarios... o que serán necesarios por siempre...




lunes, 3 de agosto de 2020

Lo sagrado no son las instituciones, lo sagrado son los seres humanos

La paz es un sueño de muchos colombianos, pero sin la verdad ese sueño se convierte en una pesadilla que nos enfrenta en una guerra a muerte entre unos y otros. Ningún problema se resuelve negándolo y ocultando la verdad.

La semana pasada los militares entregaron un informe a la Comisión de la Verdad, pero su informe insiste en una verdad a medias, insiste en legitimar  las ilegalidades de la guerra a manos de políticos, empresarios y fuerzas armadas legales en alianza con mafias y grupos ilegales.

El padre Francisco de Roux respondió con un discurso maravilloso que quiero transcribir aquí:


Fuente https://www.youtube.com/watch?v=MpoVAA5hjDk&feature=emb_logo
General Eduardo Zapateiro, general Óscar Tovar, general Javier Ayala, demás altos mandos militares, miembros de las fuerzas del Estado y miembros de otras organizaciones del Estado, alto consejero de paz Dr. Miguel Ceballos, Luz Marina Monzón y Patricia Linares, presidentes de la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas y de la Jurisdicción Especial para la Paz, y sobre todo ustedes, soldados víctimas de crímenes de guerra y de crímenes de lesa humanidad.

Apreciado general Zapateiro, le agradezco las palabras de reconocimiento y respeto con que usted se ha dirigido a los miembros de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad y a mí mismo.  Créame que he escuchado con suma atención sus palabras cuando nos pide que insistamos en la escucha amplia a todas las partes, que procuramos todos los días, y nos invita a confiar en la voluntad del Ejército, y de todas las familias del Ejército, a contribuir a la verdad y la paz.

Con el respeto que se merecen los aportes de ustedes, recibo, como Comisión de la Verdad, los textos que concluyen un amplio trabajo del DATRA, desde las diversas divisiones del Ejército Nacional. Los uno a los estudios que yo mismo he estado analizando: el informe Génesis, los cuatro libros sobre La Verdad Herida y el reciento texto de los soldados secuestrados de Miraflores.

Le pido que me permita hablarles a ustedes con el respeto que se merecen como Ejército de nuestro Estado y como hombres y mujeres que entregan la vida por los colombianos, y al mismo tiempo con la franqueza a que nos obliga esta tarea por la verdad que compartimos, como usted nos ha dicho.

Recibimos estos estudios preparados cuidadosamente desde las diversas divisiones, y los acogemos desde el lugar sagrado de las víctimas de todos los lados. Hoy, con el dolor que nos entrega Diego Ignacio, que acaba de hablarnos, arrebatado de su pierna y en presencia del dolor de miles de soldados, los recibimos al lado de las comunidades golpeadas por la economía ilícita, el desplazamiento, los afectados por la bomba en Puerto Toledo, la barbarie de Puerres, la bomba de Fortul, que ustedes nos entregan al tiempo que nos entregan las trasformaciones institucionales positivas. Tengo también presentes a los campesinos de la masacre de El Salado, de la masacre de Bojayá, de Mapiripán y de Mitú, de las madres de Soacha, de los indígenas de Toribío y los sobrevivientes de Machuca, de las masacres de Barrancabermeja, San Pablo y Río Viejo, de La Gabarra, presentes a los sindicalistas asesinados y las familias de los concejales de Rivera, las familias de los miembros de la Asamblea del Valle del Cauca, y los nombres de los niños que fueron llevados a la guerra y de las mujeres abusadas, y el nombre también de los soldados y sus familias, y de los exguerrilleros y sus familias, todas y todos víctimas de crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad.

Recibo estos documentos, repito, en nombre de lo sagrado de todas las víctimas. Y déjeme decírselo de corazón desde mi tarea y la de los comisionados: lo sagrado no son las instituciones, ninguna; tampoco El Vaticano, donde está el papa Francisco; tampoco el Ejército ni la grandeza militar del military mighty, del Pentágono de los Estados Unidos; ni lo sagrado son las grandes empresas como Ecopetrol. Lo sagrado, como lo acaba de decir el soldado Diego, es el ser humano. Y la gran manifestación de lo sagrado, el gran desafío de nosotros y de ustedes, está cuando ese ser humano ha sido destruido por nosotros mismos en el ser humano victimizado, desde cualquier parte. Esta es la causa grande, de todos los grandes ejércitos del mundo.

Y hoy, que ustedes nos entregan un libro sobre las transformaciones positivas institucionales, los invito, simplemente como ciudadano colombiano, a seguir el ejemplo del papa Francisco y del cardenal Rubén Salazar, cuando ante el abuso de niños por centenares de sacerdotes dijeron “no son manzanas podridas; es una enfermedad del cuerpo de la Iglesia”. A partir de ese momento se cambió el comportamiento de la Iglesia: no se defendió más a los sacerdotes perpetradores cambiándolos de lugar u ocultándolos; se defendió a las víctimas, a los niños, y a los perpetradores la misma Iglesia los entregó no a la justicia eclesial del derecho canónico, sino a la justicia civil y a la cárcel civil. Porque lo sagrado no es la institución –por eso digo que no es El Vaticano–; lo sagrado son las personas. Y en la victimización que destruye la dignidad de una persona se vulnera directamente a Dios.

La protección de la legitimidad de mi institución por encima de las víctimas nos confunde. De cualquier institución. Una institución no es divina, un ser humano sí, y más cuando es victimizado. Y no podemos decir que la institución es buena y que corporativamente no puede ser juzgada porque su doctrina y sus normas son buenas. El papa lo dijo en la Iglesia: “tenemos en la Iglesia reglas perfectas, el código moral de Jesucristo, pero hemos fallado como institución, no son manzanas podridas”.

El papa no solo sacó del sacerdocio a importantes sacerdotes y religiosos, sino que les quitó a obispos su dignidad de obispos, y finalmente bajó de cardenal elector del papa, de arzobispo, de obispo e incluso de sacerdote a Theodore McCarrick, el más importante hombre de la jerarquía eclesiástica de los Estados Unidos, el cardenal arzobispo de Washington, el gran amigo del Pentágono, de los grandes empresarios católicos y de los grandes miembros del Congreso. Hoy en día McCarrick ni siquiera es sacerdote ni diácono, nada, porque había abusado de unos niños. Y hemos visto a diócesis enteras quebrarse, respondiendo corporativamente a la victimización que hicieron sacerdotes.

Ninguna institución, ningún grupo político puede protegerse de responsabilidad corporativa ante graves faltas morales de alto nivel repetidas entre sus hombres. No puede la institución decir que no es responsable porque sus leyes lo impiden. No vayan a hacer ustedes, el Ejército de nuestra patria, lo que hace las FARC cuando dicen que ellos como FARC no han vinculado a niños a la guerra porque en ninguna doctrina de las FARC dice que se vinculen niños. Yo quiero que el Ejército de mi país tenga la misma grandeza moral de la Iglesia.

Créame que estamos recibiendo con toda seriedad, y con el mismo propósito de un diálogo muy a fondo, los distintos estudios y documentos que nos han entregado. Pero igual que nosotros, cuando estamos trabajando la verdad, quiero pedirles, porque ustedes tienen la información del conflicto que nadie tiene, que al lado de los estudios sobre las víctimas militares de tantos soldados que fueron violados por crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad, y al lado de los estudios voluminosos y serios que nos han entregado sobre las violaciones y los actos de guerra producidos por las FARC, hagan también ustedes estudios a fondo sobre la actuación de la otra parte del conflicto, que ustedes bien conocen. Me refiero a estudios sobre las Autodefensas Unidas de Colombia, el Bloque Central Bolívar y las demás formas de autodefensa y paramilitarismo. Si ustedes lo hacen, eso acrecentaría la importante credibilidad de nuestro Ejército.

Y quiero pedirle, y sé que usted lo acoge, que sé quién es usted; lo he visto actuar así, que con la misma grandeza con que tratan a los soldados víctimas –que todos debemos tratarlos así– y a sus familias, por supuesto, víctimas ellos de las FARC y de las otras guerrillas, con la misma grandeza acojan con respeto, con dolor y decisión de reconciliación, a las víctimas de las instituciones del Estado y de sus Fuerzas Armadas. Así, ustedes serán, como lo desean, y como están mostrando que quieren serlo, de la manera más sincera, el Ejército de la Paz de Colombia.

He querido hablarle con el corazón, porque sé que usted es un hombre grande, que sabe recibir estas cosas con la misma altura.